Uno de los temas más difíciles dentro de la industria alimentaria es la higiene, que debe empezar por el personal que labora en las instalaciones. Mantener unas condiciones óptimas en estos espacios se logra con elementos sencillos, como la instalación de adecuadas taquillas vestuario, la colocación de lavamanos, el establecimiento de señales de prevención y hacer cursos de formación.

La vestimenta de los empleados es un medio perfecto para contaminar estos sitios, sobre todo, cuando llegan de la calle a sus puestos de trabajo. Por esta razón, las empresas suelen proporcionar la indumentaria básica o uniformes, para que no se lleve a cabo esta transferencia de suciedad.

Indudablemente, estas prendas deben estar en un medio aislado, con el fin de evitar que también se contaminen. Y el lugar idóneo para proteger estas piezas es una taquilla de vestuario, fabricada con materiales especiales que ayudan a proteger esta ropa de trabajo de agentes externos.

Muchísimas compañías que forman parte de este sector han considerado la importancia tanto de proveer a los trabajadores de la vestimenta necesaria para sus labores, como de instalar el mobiliario adecuado para reforzar la seguridad alimentaria. De esta forma, se elevan los índices de calidad de los productos que llegan a las manos de los consumidores.

Por lo general, estas taquillas están diseñadas para dispensar la ropa limpia y recolectarla para su posterior lavado. Por supuesto, cada empleado tiene acceso exclusivo al estante que le corresponde para que no haya confusiones con otros compañeros o se pierdan prendas en cualquier momento.

Por otro lado, es fundamental que tengan a la disposición unos bancos a base de estructura de acero lacado al horno con asientos y estantes en resinas fenólicas, para que no tengan dificultades a la hora del cambio. Asimismo, se debe colocar paneles quitavistas que limiten la visión al interior del vestuario.